Bailar el agua

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Bailar el agua es un espectáculo de estimulación sensorial concebido para personas con discapacidad intelectual,  que realizamos desde 1999 un equipo de músicas y bailarinas. Es un espectáculo que, además de música y danza en directo, propone un formato especial que produce una estimulación sensorial y emocional mucho más amplia. Esto se debe a la disposición espacial que utilizamos, el uso de las luces, a una particular puesta en escena del movimiento y el sonido, y al uso de la improvisación como recurso comunicativo que nos permite establecer un diálogo con el público, integrar sus respuestas y componer con ellas en tiempo real.

 

Bailar el agua es el trabajo en el que nos encontramos más comprometidas a nivel emocional y donde lo que recibimos de nuestro público supera, con creces, lo que les damos. Lo hicimos mensualmente en el CAMP de Getafe durante varios años y lo seguimos haciendo de forma puntual en la Casa Encendida, en Madrid. Hemos participado en el IDEM, Festival de Artes Escénicas e Inclusión Social, 2016, y lo hemos llevado a diversos Centros Culturales de Madrid, 2016 (Activa Madrid), a Galicia (Ribadeo), 2015, Valladolid (LAB), 2015, a Bibliotecas públicas de Sao Paulo, al Centro Cultral de Sao Paulo (Brasil, 2014) y participamos en el festival Fringe 2012.

Las “madres” de este proyecto somos Raquel Sáchez (bailarina, actriz y coreógrafa) y yo.

El equipo actual está formado por Raquel Sánchez (movimiento y música), Ana Erdozain (movimiento) y Chefa Alonso (música). Contamos en ocasiones con la colaboración del contrabajista Jorge Frías.

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Solemos trabajar sobre una estructura elaborada en la que incluimos momentos y climas muy contrastados: íntimos, cálidos, enérgicos, rítmicos, caóticos, densos, ralos… Una de las características esenciales de Bailar el agua es incluir, dentro de esta “partitura móvil”, las expresiones e intervenciones – vocales, rítmicas, de movimiento – del público asistente. Captar la atención y el interés de los participantes, sin condicionar su comportamiento espontáneo es uno de los objetivos de este encuentro artístico y terapéutico.

Este espectáculo no está basado en un discurso o una narrativa racional o lineal y no presupone dos planos diferenciados entre las artistas y el público: las que hacen y los que miran, sino que utiliza códigos universales como la energía, el cuerpo, la voz en estado puro, la palabra, el espacio y el sonido como medios integradores que difuminan y borran los límites entre el observador y lo observado.

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Creemos en la capacidad de integración social y de mejora terapéutica que tiene la creación artística basada en la improvisación. La fuerza que tiene para mover y liberar energía, estableciendo puentes de comunicación entre lo que puede ser fronterizo: lo considerado como enfermo o como sano, lo conocido y lo imprevisto, el aislamiento y la implicación, mirar y ser mirado, lo que se olvida y lo que se recuerda, la indiferencia y la curiosidad, lo que se extraña y lo que se reconoce.

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Aquí un documental, realizado también por Adrián Abril, de una sesión realizada en La Casa Encendida, en octubre del 2012.

https://vimeo.com/55946936